
El otoño empezó oficialmente hace diez días y entre el ritmo frenético que llevo y el calor que hace en Madrid, me cuesta creerlo. Para mí el otoño es pausado, melancólico, fresquito. Esa estación que invita a tomar bebidas calientes leyendo un libro con manta, viendo Gilmore Girls o escuchando folklore. Pues nada de eso. Por ahora sigue siendo un sudar continuo mientras corro de un lado a otro como pollo sin cabeza.
Estamos ya en octubre y aun así hay gente para la que septiembre se ha hecho muy largo. No soy yo de esas personas, ya te lo digo. Sinceramente no sé dónde ha ido septiembre. Sé que pasar ha pasado, más que nada por la cantidad de emails de “comienzo de curso”/”vuelta al cole” que he recibido. Pero podría ahora mismo convertirme en una negacionista del paso del tiempo y afirmar que ese mes de adaptación a la rutina está aún por llegar.
Quizá porque me tocó volver a la rutina la primera semana de agosto, después de mi permiso de maternidad de 16 semanas —una broma de “permiso” si tenemos en cuenta las necesidades de los bebés y las madres, pero ese es otro tema—. Así que para mí, el 3 de agosto supuso esa vuelta a la rutina a lo bestia y quizá por eso septiembre fue una continuación sin más. También influye que hace tiempo que noto poco cambio con la llegada del “nuevo curso”.
Antes, hace miles de años, cuando iba al colegio y después a la universidad, me hacía más ilusión empezar septiembre, comprar cuadernos, bolis, subrayadores, carpetas... Por aquel entonces vivía este momento de manera más significativa y sentía esos aires renovadores que tanta gente comparte. Este año tuve un minimomento de ilusión comprándole un estuche y una carpeta a mi hija, pero, como todo lo que hago con ella, fue un momento rápido e intentando que no cogiese todos-y-cada-uno de los estuches en la papelería. Soy definitivamente de empezar mi año en enero, con calma y sin tener que hacer listas de material escolar.
Algo bueno de este paso fugaz de septiembre es que ya estamos en octubre, el mejor mes del año y no únicamente porque sea el mes de mi cumpleaños. Es que ya es Halloween y si me apuras Navidad. En breves (espero) podremos llevar jerseys. A mí la emoción ya me ha hecho empezar con los pumpkin spice lattes. Inspirada en Emma Chamberlain, probé a hacer una versión simplificada en casa y no me quedó nada mal. La versión iced latte es necesaria porque, de nuevo, vaya calor infernal.
Con otoño también llegan las listas de libros de otoño 📚 Me resistí un par de días a leer este artículo de Literary Hub “25 Novels You Need to Read This Fall” porque todavía no me he leído alguno de los libros que compré este verano (o que ya tenía en casa), y no quería tener más libros en mi lazy river de libros por leer, pero fue inevitable 🙈
Así de primeras me compré el primero de la lista (The Fraud, de Zadie Smith) y probablemente me compraré en breves el segundo (Daughter, de Claudia Dey). Y es que cómo no caer en The Fraud: Zadie Smith, ficción histórica, época victoriana, juicio por suplantación de identidad... Tiene un ritmo que me está gustando mucho y una protagonista muy interesante. Ya que estoy, White Teeth fue el primero que leí de Zadie Smith hace ya diez años y lo sigo recomendando siempre que puedo.
Daughter directamente lo comparan con Succession pero en el mundo editorial, así que no creo que pueda evitar leerlo. Por eso de intentar llenar de alguna manera el hueco que ha dejado Succession en mi corazón. Y desde que salió, tengo Yellowface (de R.F. Kuang) también en mente, así que lo añado a mi lista de otoño. Poco más, que me conozco.
Ya con la lista de libros hecha, intentaré frenar un poco el ritmo y disfrutar del cambio de color de las hojas y la llegada del fresquito (cuando llegue) 😌 Te dejo este post de Instagram, porque describe como me siento cada comienzo de octubre:
Y tú, ¿tuviste tiempo de disfrutar septiembre? ¿Eres de empezar el año en septiembre o en enero? ¿Qué libro/serie/peli esperas en los próximos meses? Te espero en los comentarios.
Nos leemos.- María



