Hace unas semanas publicó el podcast: Scott Galloway vs. Heated Rivalry: Who Will Save the Men? En el capítulo rebaten las teorías1 de Scott Galloway y luego pasan a contrastar la idea de masculinidad que Galloway defiende con otra visión de masculinidad, la que se muestra en Heated Rivalry.
Por poner un poco en contexto:
Heated rivalry es una serie de dos jugadores de hockey (Ilya y Shane) que son rivales máximos en el deporte y amantes máximos fuera de él. Es una historia de AMOR TOTAL 🔥. Se estrena en España como Más que rivales la semana que viene en Movistar +, aunque yo ya la he visto porque no podía con las ansias.2

Si no tienes ni idea de quién es Scott Galloway, te puedes considerar afortunada. Así en resumen, es un señor que se gana la vida creando podcasts y libros en los que explica por qué los hombres jóvenes3 están tan enfadados y cómo arreglar el problema. Así en resumen, y en el podcast de Diabolical Lies lo explican mejor, Galloway defiende que los hombre jóvenes4 están perdiendo sus referentes y lo que siempre les ha impulsado a mejorar y que por eso andan perdidos. Se le ocurren diferentes soluciones (que basa en cero estudios serios) que van desde que las mujeres les controlemos un poco hasta que adecuemos el sistema escolar a sus capacidades, pasando por tener más guerras que les den una razón de ser. Cualquier tiempo pasado fue mejor para Scott.
Yo a este señor le conocía porque, como madre de un niñO, dedico mucho tiempo de mi vida pensando sobre la masculinidad y cómo educar a nuestros hijOs para que se conviertan en personas decentes. Quiero evitar que mi hijo se haga fan de Andrew Tate o ElXokas, no sé.5 El caso es que Scott Galloway había aparecido en mis recomendaciones de Youtube varias veces, gracias al ✨Algoritmo✨.
En el capítulo de Diabolical Lies desgranan muchas de las teorías de Galloway y los datos falsos que utiliza para apoyarlas; lo recomiendo totalmente así en general, y en particular para tener datos con los que desmentir discursos similares. Pero hay un tema que tratan en el episodio que me encendió especialmente, y es que le llevo dando vueltas DÉCADAS (que se dice pronto): Las mujeres no les debemos nada a los hombres, incluso si esos hombres son decentes.
Recuerdo darme de bruces con este tema en Colossal. Película de Nacho Vigalondo que me encantó y que vi en uno de mis cines favoritos: Alamo Drafthouse6. No creo que haga spoiler porque la peli tiene casi diez años: En Colossal, Jason Sudeikis se transforma en un monstruo (en todos los sentidos) entre otras cosas porque Anne Hathaway no le hace caso a pesar de ser (aparentemente) un hombre majo que hace lo que se supone que tiene que hacer. Anne Hathaway se lía con jovencito sin mucha sustancia, para mayor insulto.7

Yo personalmente he vivido algo similar en alguna ocasión8, sin monstruos de inspiración japonesa ni tanta violencia de por medio. Pero sí con tíos que se han sentido ofendidos porque no he querido nada con ellos a pesar de ser “majos”. Y sé que no soy la única que se ha visto en una situación similar en la que un hombre entiende que le debes algo por ser decente, por escucharte, por acompañarte a casa al volver de fiesta. Esta expectativa (tan equivocada) arrastra muchos otros sentimientos y comportamientos que nos tienen hasta arriba de fango —como ejemplo, los incels—.
Volviendo al podcast de Diabolica Lies, como señalan en el episodio, muchas de estas teorías que Scott Galloway y otros “opinadores” profesionales giran en torno a ser decentes para conseguir que las mujeres se sientan atraídas por los hombres. Porque (para ellos) el caso que hagamos a los hombres determinará su comportamiento y el objetivo final es crear familias tradicionales. No sé, igual hay que centrarse en ser una persona decente por serlo, no para que te hagan casito.
En fin, no tengo ninguna respuesta clara sobre cómo ir solucionando este problema y este enfado de muchos hombres, más allá de saber que depende de cómo eduquemos a nuestros hijos. Yo seguiré dándole vueltas a cómo educar al mío. Y seguiré intentando crear el mejor mundo posible para él, para todos los niños y niñas. Con la esperanza de dejarles algo mejor de lo que tenemos ahora.
¿Y qué tiene que ver Heated Rivalry con todo esto? Pues que en la serie se muestra una masculinidad más vulnerable, más empática, más sincera. Quizá ver ese tipo de masculinidad9 representada haya hecho que la serie guste tanto entre mujeres heterosexuales —además del amor y del sexo, of course—. En la serie se atisba una realidad un poquito más esperanzadora, con la que yo me quiero quedar.

Como dice Caro en el podcast:
(...) Heated Rivalry is trying to create a blueprint for a future that we could actually have. For a future that our children could have. It does not require centuries of transition to have a world in which love and sex and passion and respect and community and chemistry and purpose are central to all of our lives, and are not necessarily dependent upon being masculine or feminine, and no one has to compromise their identity or their autonomy to make that happen. And so that’s why I think Jacob Tierney, who is the director of Heated Rivalry, should get working on season two.
(...) Heated Rivalry intenta crear un modelo de un futuro que realmente podríamos tener. Un futuro que nuestros hijos podrían tener. No se requieren siglos de transición para tener un mundo donde el amor, el sexo, la pasión, el respeto, la comunidad, la química y el propósito sean fundamentales en todas nuestras vidas, y no dependan necesariamente de ser masculino o femenino, y nadie tenga que comprometer su identidad ni su autonomía para lograrlo. Por eso creo que Jacob Tierney, director de Heated Rivalry, debería ponerse a trabajar en la segunda temporada.
Terminé el episodio y me puse a gritar con Florence:
Luego bailé con Guitarricadelafuente:
Utilicemos nuestro enfado para darnos impulso.
Nos leemos.- María
El genocidio del pueblo palestino continúa. Se supone que hay un alto el fuego, pero Israel sigue asesinando a personas en Gaza; ayer asesinó a 30 personas, entre ellas 7 niños. Los planes de futuro lo están negociando países que asesinan a sus propios ciudadanos con total impunidad. ¿Qué puede salir mal?
