Hoy pruebo algo nuevo y aquí puedes escucharme leer la newsletter. El sonido es mejorable, pero es la primera vez 🤷♀️ Si te gusta/ resulta útil, sería genial si me lo dices en los comentarios ❤️
Cada año elijo una palabra que va a guiar mi año. Una palabra a la que volver cuando quiero inspirarme, cuando quiero tomar aire para pasar un bache, cuando quiero salir del piloto automático y “estar”. En 2023 lo explicaba así en esta newsletter:
“(...) Prefiero pensar una frase o palabra que quiero que guíe mi año. Algo que haya echado en falta el anterior y de lo que quiera disfrutar más, o a lo que quiera prestarle más atención, o algo que me ha hecho disfrutar más de mi vida. Por ejemplo en los últimos años he usado “be present”, “(re)encontrarme”, “imperfect”, o “trust” como mis guías. Tengo esta idea presente durante todo el año y me ayuda a centrarme cuando mi mente empieza a perderse por laberintos angustiosos y gritar sin poder tomar una decisión clara.”
Este año tenía bastantes ganas de sentarme a pensar en esa “palabra guía”. Como ya comenté en la última newsletter que envié, empiezo el 2025 sin trabajo y tengo la suerte de poder planteármelo como un momento de reflexión. Además, este año no tengo a un bebé pendiente de mí a todas horas; por mucho que quiera que mis peques siempre sean mis bebuchos, el pequeño ya se pone solo los zapatos y el abrigo. Esto me da una libertad (mental y física) que no sabía que estaba esperando.
Mi palabra del 2024 fue “flow”. Quería dejarme llevar. Aceptar que la vida viene como viene. El 2024 era un año de cambios importantes para mí y la mejor manera de afrontarlos (en mi opinión) es no resistirse. Así que en 2024 me dejé llevar. Acepté el caos de dos peques en casa, de cambios en el trabajo, de comienzos de escuela infantil, de destete... Dejarse llevar dentro del caos te permite sobrevivir, pero llega un momento en el que el caos (me) abruma.
Mi cabeza funciona mucho mejor en el orden. Soy de listas, de excels, de calendarios con todo apuntado. Me da paz, probablemente por esa parte controladora de la que me cuesta tanto escapar. Después de un año de caos, de dejarme llevar, siento que necesito uno de planificar. Puede sonar raro, y casi suena triste al escribirlo, pero llevo un mes organizándome mejor y siento descansar a mi cerebro —poco se habla del gusto de tachar algo de una lista.
A todo esto estaba dándole vueltas cuando pensaba en cuál sería mi palabra del 2025. Quería darle cierto orden a mi vida —soy realista y sé que nunca tendré calma completa con dos peques—. Sabía que sería un proceso largo. También quería que fuese un tiempo para tomar aire, de darme la oportunidad de disfrutar de todo aquello que no había disfrutado durante dos años pendiente de un bebé (que tomaba lactancia materna y no aceptaba biberones) y una peque de tres años. Quería darme tiempo para hacer cosas no productivas pero que me sientan tan bien —manualidades, leer, pintar, bailar, hacer fotos...— Darme la oportunidad de no pensar, básicamente. Y en mi mente, la oportunidad de no pensar solo se consigue cuando he pensado y organizado con anterioridad 😬
De todo esto salió un palabra: amanecer. Para mí, el amanecer es ese momento lleno de posibilidades antes de empezar el día. El momento en el que permito descansar la mente y “estar” porque ya lo dejé todo planeado el día anterior. El momento de coger aire para las siguientes 14 horas. Cuando llegué a esta palabra —le dedico unos días a esto de buscar mi palabra guía— me di cuenta de que el amanecer es un momento que me encanta. Siempre se me ha dado bien madrugar y a veces me despierto mucho antes de lo necesario para disfrutar de ese momento con calma.
Me puse a mirar fotos en mi móvil y me di cuenta de que tengo varios álbumes con fotos de amaneceres. Porque si hay otra cosa que me gusta de los amaneceres es el cielo. El cielo es precioso cuando amanece.
En octubre de 2021 decidí hacer una foto diaria del cielo al amanecer:

Pero llevaba años haciéndolas. Esta es de Londres, del amanecer en el lago que había a la puerta de mi casa:

Aquí San Francisco, cuando me iba a correr por Embarcadero antes de entrar a trabajar:

Estas es de un amanecer desde mi apartamento en San Francisco, que aunque estaba en Sunset, tenía también amaneceres preciosos:
Amanecer en Phoenix, Arizona. Estaba en un viaje de empresa y aprovechaba a pasear sola antes de que el resto de compañeros apareciese y tuviese que hablar con gente:

Los amaneceres durante la pandemia cuando podíamos salir a pasear por fin y yo cargaba con mi barriga de casi nueve meses:

Amanecer en Asturias en 2021:

Amaneceres de agosto en Madrid cuando solo se puede salir a pasear antes de las siete de la mañana:

Creo que se entiende… Empiezo así este año. Con calma, con energía, con ganas. Cogiendo aire mientras veo amanecer con un café en la mano.
Nos leemos.- María
P.D.1: Para mí el 2025 es un amanecer pero viene con bastantes nubarrones. Empecé a escribir sobre ello pero me agobié y lo dejé para un momento mejor. ha escrito sobre ello mejor de lo que yo podría hacerlo y lo comparto porque me siento también bastante así: El mundo se va a la mierda... otra vez.
P.D.2: Se ha firmado un alto al fuego en Gaza. La ocupación de Palestina no ha terminado ni mucho menos así que no dejemos de prestar atención.
