Da la finestra (“desde la ventana” en castellano) fue mi primer estado de Tuenti. Me decidí por este estado tan poético porque creé mi cuenta apoyada en el alféizar de la ventana de la cocina de mis amigos erasmus en Perugia (Italia), que era desde donde podíamos robar internet a sus vecinos. Me conectaba desde la suya porque en mi casa no podía ni robar internet a los vecinos, pero tenía una habitación con estas vistas, así que vivía feliz conectándome a internet desde casas ajenas y cibercafés 👵🏻.

Y, ¿por qué llamar Da la finestra a una newsletter que mando casi 14 años después de aquel estado de Tuenti? Primero, porque los erasmus damos la turra con el Erasmus el resto de nuestra vida —los que hicimos el Erasmus en Perugia en 2007/2008 con más razón porque fue el mejor Erasmus de la historia, asesinatos a parte—. Y segundo, porque el universo se ha alineado para que el italiano vuelva a mi vida; seguramente porque yo he querido, no voy a mentir.

He vuelto a repasar italiano en Duolingo. He descubierto que es un agradable pasatiempo mientras intento que mi querida hija se duerma por las noches.

Estoy escuchando el podcast de historia de Alessandro Barbero y no sé si es porque es en italiano, porque este hombre explica las cosas maravillosamente, porque me encanta la historia o por las tres a la vez, pero es hipnótico escucharlo. Además, acabo de terminar Bunga Bunga, un podcast que cuenta la que lió Berlusconi en Italia. Me fascinan las historias de tramas políticas y corrupción, así que un podcast sobre este señor tenía que gustarme sí o sí. Este es en inglés, pero es sobre Italia, así que acepto pulpo como animal de compañía.

El otro día me leí un artículo de The New Yorker sobre Gianni Rodari (“The Italian Genius Who Mixed Marxism and Children's Literature”) y aproveché para comprar uno de sus libros, Favole al telefono, para leerle cuentos a mi querida hija en italiano, que igual solo con el español y el inglés tiene poco lío. Solo he leído un par de cuentos por ahora y a mi hija todavía no le interesa lo más mínimo escucharme leer historias si mientras tanto no le dejo comerse el libro; pero qué preciosidad de libro. Hay versión en castellano y otros 34687 idiomas porque al parecer es uno de los libros más conocidos para niños y niñas —perdón por mi ignorancia, pero el mundo de la literatura infantil es algo que estoy descubriendo ahora, que de cuando lo disfrutaba como público objetivo ya no me acuerdo—.

Vamos, que hay mucho italiano últimamente en mi vida. Y para qué engañarnos, dedicar tanto tiempo al italiano quizá es un poco inútil en términos productivos, PERO me resulta interesante, me gusta y me hace feliz. Y esta newsletter va a ser un poco lo mismo: recomendaciones de libros, podcasts, artículos, series, pelis, vídeos de YouTube, otras newsletters, etc., que me han gustado y han despertado mis neuronas aplatanadas y con las que “perder el tiempo” así con recochineo y disfrute (aunque algunas pongan un poco de mala leche porque a veces me sale la vena reivindicativa, aviso desde ya). La newsletter también incluirá mis reflexiones y desvaríos de esos días, porque si no no sería mi newsletter.

La enviaré cada dos o tres semanas, si mi amada hija y su complete disregard por la rutina y horas de sueño de sus progenitores lo permiten, que últimamente solo me da para ver algún capítulo de WandaVision y Schitt's Creek, que son así rapiditos. Schitt’s Creek directa al top 5 de mis series para acabar el día con una sonrisa, a todo esto.

Ya te he dejado algunas recomendaciones aquí y la primera newsletter la enviaré la semana que viene, así que si crees que todavía no recibes suficientes newsletters, subscríbete y recomiéndasela de paso a alguien necesitado de distracciones y contenido variado.

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